"Generación de cristal y Trigger Warnings" por Nahibya

Publicado por Tríada Ediciones en

En la cultura pop existe el concepto de Trigger Warning, el que se define como una “advertencia de contenido que puede herir la sensibilidad de algunas personas”. Suena simple u obvia, pero genera un debate muy amplio entre quienes están a favor de utilizarlos y quienes están en contra.


Generación de cristal, por otro lado, es como los Boomers denominan a todas las generaciones que vienen después de ellos, desde Millennials hasta la Z. Es un apelativo ofensivo para denostar a quienes consideran la salud mental y la expresividad de los sentimientos como esencial, una generación que rechaza la violencia para enderezar a los niños y que aviva la necesidad de presentarse en la sociedad tal cual como se sienten, en su completa diversidad.


¿Por qué unir o hablar de ambos conceptos? Porque durante mucho tiempo el debate sobre si utilizar Triggers Warnings en el mundo literario ha terminado con la frase “son una generación de cristal”, “arruinan la experiencia lectora” y ningún argumento que pretenda ofender a su receptor es válido.


Desentrañemos un poco el tema. 


En el 2018 Lukianoff y Haidt publicaron un libro llamado The Coddling of the American Mind: How Good Intentions and Bad Ideas Are Setting Up a Generation for Failure, que podría traducirse comoEl mimo de la mente estadounidense: cómo las buenas intenciones y las malas ideas están preparando una generación para el fracaso”, en donde a grandes rasgos se expone que en la Generación Z y en menor medida en la Y, se ha dado un aumento en la cantidad de trastornos, de psiquis debilitadas, de depresiones y ansiedad a causa de la educación en base al privilegio de las emociones por sobre la racionalidad y que por ello estarían tan propensos a ofenderse por todo. 


Se comparan las generaciones anteriores y sus modos de vida con las nuevas, se critica, pero desde fuera solo se ven Boomers hablando de X con condescendencia.


No pretendo generalizar, aunque al hablar de generaciones enteras así se sienta, sin embargo, hay que tener en cuenta que entre las necesidades de una y otra existe un abismo de distancia. Hugo de Vargas, al hablar de la llamada Generación de Cristal, hace énfasis en que los Baby Boomers y Boomers tuvieron que vivir problemáticas como guerras y grandes crisis económicas, que si bien siguen existiendo, no afectan a Occidente de manera tan directa, así es que tenemos el tiempo y el espacio para concentrarnos y batallar con experiencias más personales. Como les digo siempre a mis alumnos cuando hablo de la revolución francesa: “La señora Juanita con nueve hijos no tenía tiempo ni sabía leer o escribir como para ir y planear la revolución. Eso lo hicieron los burgueses, que no tenían que trabajar de sol a sol para alimentar a sus nueve hijos”.

¿Qué pasa si nuestra generación es más sensible y se preocupa más de la salud mental que las anteriores? Claro que es un problema generacional, de hecho, la OMS ha afirmado que la depresión será la primera causa de discapacidad entre jóvenes y adultos en 2030. La idea debería abordar esos problemas, no criticar a una generación solo porque no se guardan los sentimientos y buscan no ofender al resto. 


Aquí aparece el tema literario al que quería referirme desde un principio, porque al fin y al cabo eso es lo que nos convoca. Los Triggers Warnings, estas advertencias de contenido, son muy criticadas por adultos, pero rara vez me he encontrado a X estando en contra, pues es muy de la cultura Wattpad o Fanfiction (para los Millennials).

Cuando era pequeña, estos solían conocerse como palabras clave o simplemente advertencias. Buscabas si querías leer un fanfiction de HarryxRon o de RonxHermione o MalfoyxHermione y acto seguido revisabas de qué se trataba; si era contenido sexual explícito o si estaba situado en Navidad o si era enemies to lovers, en fin, se entiende. Lo mío se llamaba Lemon, siempre lemon, pero nunca violaciones. Recuerdo que la primera vez que leí algo sexual fue por error, busqué un fanfiction de Ranma ½ y de pronto dejé de entender lo que estaba leyendo, no entendía porqué hacían eso, ¿qué estaban haciendo?, ¿eso se hacía? Me hubiera gustado que a los 12 años ese fanfiction hubiera tenido un trigger “mayores de 14” o algo así. Hoy en día mi trigger son los partos, los odio y nunca me anuncian que viene uno explícito; no me lo saltaría, pero sí me prepararía mentalmente. 


A diferencia de lo que los Boomers suelen creer, los Triggers Warnings no arruinan la experiencia lectora, la mejoran, te guían como en una librería, exactamente para encontrar lo que estás buscando e ignorar aquello que aún no estás preparada para leer. 


Una de las mayores defensoras que conozco de los Trigger Warnings es Azul, así la pueden encontrar en Instagram. Azul una vez me dijo que “es súper snob considerar que los triggers arruinan tu experiencia, porque si vas a basar todo el plot de tu historia en un evento traumático entonces al parecer tu libro no es tan bueno (…) un trigger no es un spoiler, solo una advertencia del tipo de contenido que estás entregando. No todos los necesitan, pero siento que es un acto de amabilidad ponerlos, ya sea en la contraportada o al final del libro, para que solo quienes quieran saber lo encuentren”

La televisión lo viene haciendo desde hace años, indicando que desde las diez de la noche la programación es para adultos, ahí tú decides si te quedas viendo La Esclava Isaura si eres un niño (experiencia traumática personal, en mis tiempos los adultos no se preocupaban de lo que veías y de cómo te afectaba enfrentarte a contenidos para los cuales tu mente no estaba preparada aún).

Las plataformas de streaming también se han unido a la causa, cuando pones una serie en Netflix en la esquina izquierda aparece si el capítulo contiene violencia sexual, escenas con sangre o incluso imágenes o colores para personas fotosensibles o con enfermedades como la epilepsia. Eso se agradece, realmente. En IMBD puedes buscar incluso si en la película que deseas ver aparece el asesinato de algún animal, porque aunque no lo crean, hay gente muy sensible a eso.

Solo por mencionarlo, cuando vi el último episodio de 13 Reasons Why aparecía el anuncio, lo ignoré completamente, porque no soy sensible, pero aún así no resistí la escena de suicidio; silencié el audio y me tapé la boca, a mitad me tapé los ojos. Fue demasiado para mí, porque en mi caso si omito los sonidos los demás sentidos se ven afectados, pero esa escena fue horrible, lo sentí todo, me lo lloré todo, no pude verla a la primera. Imaginen lo que significa algo así para una persona más sensible que yo, alguien que realmente requiere los Triggers Warnings. 


No recuerdo dónde lo leí, pero una psicóloga decía que los Trigger Warnings hacen exactamente lo que se intenta impedir en una terapia para personas con traumas, la exposición. La idea es acercar al individuo lentamente hacia lo que le causa el malestar, para que lo afronte, poco a poco. Por consecuencia, los triggers darían paso a una generación hipersensible, que no es capaz de enfrentarse a sus temores, generando miedos que pudieran no existir. 

Pero acaso, ¿no tengo derecho a saber qué voy a leer? ¿A ignorar aquellas temáticas que no me gustan? Quiero un libro de fantasía, pero no quiero leer violaciones sin sentido, ignoro este libro entonces. Es tan simple como eso. 


Como Azul mencionó, si un libro basa todo su plot en un evento traumático entonces no es un buen libro. 


Prohibido de Tabita Zusuma contiene incesto y suicidio.

Harry Potter y la Orden del fénix contiene muerte.

Hasta la última palabra de Tamara Ireland contiene suicidio y OCD.

Eleanor and Park contiene violencia intrafamiliar e intentos de abuso.

Y vamos por el libro que nos inició en este tema en un club de lectura feminista en el que participé una vez y que Tríada junto con Ignición Editorial publicaron: El fin de las flores de Maikel Sandoval. 

Este libro contiene una violación explícita. La primera vez que lo leí tuve que cerrarlo; estaba tan bien narrado, tan cruel, tan doloroso, que no pude continuar leyendo, pausé, sufrí y luego volví. Probablemente sea la única escena que no puedo olvidar del libro. En este caso, ese evento se siente como un plot solo por el impacto que causa su excelente narrativa, pero sin esas hojas el libro podría seguir llevando su historia. Si el libro solo dijera “y la violaron” quizá no necesitaría un Trigger Warning, pero la escena es más que eso, la escena, aunque narre algo tan terrible, de verdad merece ser leída, impacta… Sin embargo, no puedes lanzárselo a alguien más sensible que yo de la nada. Para muchas en el club de lectura fue un detonante, tuvieron que detenerse y algunas no continuaron, porque no estaban preparadas.

Quizá el Trigger Warning no esté ahí para que nos alejemos del libro, sino para que nos preparemos mentalmente a encontrarnos con algo que no nos gusta, o quizá sí para ignorarlo y buscar una historia que nos haga sentir cómodas.

Yo no como betarragas porque no me gusta el sabor, pero me acostumbré a comer palta cuando me hice vegetariana, si no el completo era pan con mayonesa sola. Solo como tomates cuando es necesario, pero si me dan a escoger compraría lechugas. 

¿Por qué tienen que decirnos que somos de cristal solo porque sabemos lo que queremos y cuándo lo queremos?


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